Sol sin drogas – parte 1

Diego Maradona habló por primera vez en público sobre el tema drogas y confesó su adicción a la cocaína en enero de 1996, cuando tenía 35 años y era jugador de Boca. Lo hizo en la revista “Gente”,  que publicó sus impactantes declaraciones en dos partes, como suplementos especiales consecutivos. El largo e histórico reportaje hecho por la periodista Gabriela Cociffi, en ese entonces subdirectora de la revista, tuvo repercusiones en la mayoría de los medios más importantes del mundo. Diego habló porque había decidido ser la imagen de la campaña  “Sol sin drogas”, que el Gobierno de Carlos Menem lanzaba aquel verano, a través de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha Contra el Narcotráfico. La campaña consistía básicamente en pasear al futbolista por diferentes lugares del país para dar charlas a los chicos y contarles su propia experiencia con las drogas. 

La relación entre Cociffi (hoy en Infobae) con el ídolo nació en 1979 y se afianzó con los años. Ella le hizo varias notas para el semanario durante los ´80 y 90, porque además conoció como pocos la intimidad de los Maradona gracias a cierta amistad generada con Claudia Villafañe, la ex mujer de Diego.

Aquel reportaje a Diego fueron las confesiones públicas más impactantes de la historia del periodismo argentino. Entrevisté a Cociffi para mi libro “Vivir en los medios. Maradona off the record” (2006, editorial Marea), sobre la relación de Diego con la prensa y el periodismo. Ella me contó varios detalles del backstage de aquel reportaje que acá reproduzco:

“Todo empezó cuatro meses antes del verano, en septiembre de 1995 más o menos. En La Razón salió un recuadrito que Diego podría hacer una campaña oficial en contra de la droga. Siempre quise hacer una nota sobre él y la droga. En ese momento él estaba peleado con la editorial (Atlántida) y yo, de cabeza dura, empecé a ir a la concentración de Boca porque quería reconciliarlo con la revista”.

“Le hice una primera nota donde me gané su confianza (me desafió para ver si publicaba sus dichos contra Tinelli y los publiqué) y yo tenía encima el recorte de La Razón. Empecé a ir la concentración, día por medio. Él me decía: ‘¿A qué venís acá Cociffi?’ Y yo le decía que para charlar, ver cómo estaba. Un día saqué el recorte, lo leyó y me confirmó que haría esa campaña. A la semana fui a su casa de Segurola y Habana y le dije: –¿Sabés qué? Vos siempre estás hablando de los caretas, pero ¿no es un poco careta que vos encabeces una campaña si antes no decís la verdad?
–¿Qué me querés decir, que soy un mentiroso, que soy careta?
–No, estoy diciendo que vos te drogás y todo el mundo lo sabe y vas a hacer la campaña ‘Sol sin drogas’ diciendo ‘chicos, no se droguen’. Mi hijo de 16 años me va a preguntar ‘¿Maradona se drogó?’… ¿No te gustaría contestarle a mi hijo?

No le gustó nada y se enojó. Tuvimos una discusión fuerte, yo soy muy bruta y con él discuto muy violentamente, y le dije barbaridades. […] Otro día hablé con Guillermo [Coppola] y le dije lo peligroso que era hacer esa campaña sin antes blanquear una situación que todo el mundo sabía. Lo iban a reventar. ‘Diego jamás va a hablar de eso’, me dijo Guillermo. Él les avisó a los que manejaban la campaña que yo estaba atrás de esa confesión y me vinieron a ver para decirme que frene, que les arruinaba la campaña. Yo no iba a arruinarles nada. Primero porque la campaña me importaba un bledo, yo no tenía nada que ver. Vamos a poner las cosas en su lugar. Los tipos pensaban pasearlo por la Argentina diciendo ‘No tomen droga’. Yo les dije: ‘Muchachos, o eligieron mal al personaje o no tienen ni la menor idea de comunicación. Vayan, estudien y después hablamos’. Esto fue un día en el aeropuerto con esa gente y Guillermo. Estaban los funcionarios de Menem, me odiaban.
Con Coppola nos llevamos bien, nos tenemos mucho respeto y es muy inteligente, sabe moverse muy bien. Yo le dije: ‘Guillermo, yo te voy a ser franca. Esto no es creíble. Maradona lo más fuerte que tiene con respecto a la gente, es que dice todo lo que quiere, del Papa, de Menem, del que se te cante, y lo dice desde el corazón. Por primera vez va a hacer una cosa que es trucha. No lo permitas’.

-A Diego no se le puede prohibir nada. Este tema no lo habló con nadie, no quiere hablar, me dice Coppola, y me blanquea todo eso en un bar de ese aeropuerto, los dos solos. Que Diego estaba muy mal, que no podía dejar la droga, que fue Víctor Sueiro y no lo pudo ver, después trajo al padre Darío Betancourt, que entró en la habitación y Diego no podía abrir los ojos, le pedía ‘Sáqueme de esta’. Muy dramático todo. Le digo: ¿Pero a vos te parece que toda esta historia no le interesa a la gente? ¿Cómo puede hablarle a la gente de drogas? ¿Desde dónde?’

“Gabriela, ¡vos estás loca! –me dijo Guillermo–. Jamás le voy a pedir a Diego esa nota. Si la querés, conseguila vos sola”.

El miedo de Guillermo era lógico porque una confesión así en ese entonces le podía voltear todos los contratos comerciales que tenía con Boca y las demas empresas. Yo tenía trato directo con Diego, le hablaba cara a cara, nada de llamados por teléfono. Además, era un tema doloroso como para hablar por teléfono. Fui hasta la casa. No me olvido más: era 23 de diciembre y estaban haciendo las valijas para irse a Canadá a pasar las fiestas con su hermano Lalo. Claudia corría de un lugar al otro, Diego me recibió bien. ‘¿Qué querés, qué querés?’, me decía riéndose. Es más vivo que todos nosotros juntos. Ya habíamos hecho un montón de cosas juntos, se había reconciliado con Tinelli, etcétera. Estaba muy contento, me había llamado para agradecerme una defensa pública que yo había hecho de él, me había pedido disculpas por una vez que él se había peleado conmigo. Después de muchas idas y venidas, nuestra relación en ese momento era buena, afectuosa. Era ese día o no lo veía más. Llevé grabador y varios casetes en la cartera. Nos sentamos y empezamos a hablar:

–¿Qué me vas a decir? ¿Vas a empezar a hablar todo eso de los caretas otra vez?
–No, no. Lo único que me preocupa es que no sé qué le voy a decir a mi hijo –le contesté.
–¿De verdad te preocupa eso?
–Sí, te admira. Tiene todo su cuarto lleno de tus fotos, la camiseta que vos le regalaste enmarcada. Cuando él me pregunte si te drogaste, yo voy a decirle ‘posiblemente lo hizo, pero nunca lo va a contar’. ¿Si me pregunta si la droga te hizo jugar mejor? ¿Qué le digo?
–Decile a tu hijo que si hubiese salido de la droga, ¿sabés como hubiese jugado?

–¿Y cómo se lo digo? ¿En privado o públicamente para que otros chicos también lo sepan?
–Está bien Cociffi, ganaste. Sacá al grabador.

Y así fue como arrancamos la nota.

Uno de los afiches oficiales de la campaña “Sol sin Drogas”

Tapa de la segunda parte del reportaje a Gente (enero 1996)

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