“Hay que trabajar con el corazón ardiendo y la cabeza fría”

Entrevista a la dibujante española de «Solidarité», la ilustración sobre el atentado en París que terminó en la tapa de la prestigiosa revista norteamericana The New Yorker.

(publicado en 2015) Su nombre explotó en las redes sociales apenas el famoso semanario The New Yorker difundió su tapa sobre el atentado a la revista satírica Charlie Hebdo en París, que el 7 de enero mató a doce trabajadores de la editorial y conmocionó al mundo.

Se llama Ana Juan, tiene 54 años y es una dibujante española. Su lápiz negro con punta roja apuntando al cielo en forma de Torre Eiffel dio la vuelta al mundo en pocas horas. El dibujo fue bautizado «Solidarité» y es una Torre-lápiz que se eleva sobre una base de sangre, bien erguida como metáfora de la resistencia ante el horror y el espanto. Pocas horas después, el lápiz, cientos de miles de lápices en alto como antorchas de grafito, se transformaron en uno de los símbolos más potentes de las multitudinarias marchas en la capital francesa.
Medio siglo antes de esa tapa, Ana nacía en la ciudad de Valencia y durante su infancia y adolescencia se dedicaría a dibujar sin parar. «Me pasaba la vida dibujando, por lo que mi pragmática familia, y a pesar de mi negativa, decidió hacer de este entretenimiento un oficio. Por eso desde muy jovencita estuve preparándome para el examen de ingreso en la Facultad de Bellas Artes de Valencia. Los años pasaron y aprendí a amar mi profesión. Hoy por hoy, no puedo estar más agradecida a esa madre que me empujó a estudiar Arte», cuenta desde su estudio en Madrid poco después del atentado. Dice que está desbordada por las repercusiones que tuvo la tapa.

Sus primeros trabajos fueron a partir de 1983 como dibujante de historietas en blanco y negro en las revistas La Luna de Madrid y Madriz. Ingresó en el mundo de la literatura infantil cuando ilustró el libro Frida, publicado en el mercado norteamericano. Pero el salto internacional lo pegó en 1995 cuando empezó a colaborar con The New Yorker donde hasta la fecha publicó más de veinte tapas, entre las que se incluyen las ediciones del primero y décimo aniversario de la caída de las Torres Gemelas. Con el correr de los años publicó en Rolling Stone de Estados Unidos, El País de España y en Los Angeles Times, entre otros medios importantes.
Ana es una artista multifacética que hizo de todo: desde carteles y tapas de revistas internacionales hasta libros para chicos y adultos, avisos publicitarios, animaciones, portadas de CD´s e ilustraciones para distintos medios. Incluso también pinta, escribe y realiza esculturas que casi no se conocen. Su estilo sensible navega en la oscuridad del alma humana, que se confunde con la belleza de lo irreal, la fantasía y lo onírico. Ella confiesa tener una debilidad por las historias transgresoras y un poco irreverentes. En 2010 el Ministerio de Cultura de España le entregó el Premio Nacional de Ilustración. Es considerada una de las mejores ilustradoras de Europa.

-¿Cómo llegó su dibujo a la tapa de The New Yorker?
-Colaboro con la revista desde hace casi 20 años. Cuando ocurrió atentado la directora de arte nos envió un mensaje a todos los ilustradores con los que habitualmente trabaja pidiéndonos ideas para crear una galería de imágenes en el sitio web de la revista. Entonces envié algunas ideas y de ellas seleccionaron una. Más tarde, el editor decidió no seguir adelante con la galería de imágenes y prefirió buscar una imagen para el interior de la revista. Y al final, decidieron retirar la portada que ya estaba aprobada para la semana siguiente y en su lugar utilizar mi imagen. Me llamó la directora de arte para contarme la noticia.

-¿En qué se inspiró para dibujarla?
-Fui a lo simple y concreto. Soy de la idea de que hay que intentar trabajar con el corazón ardiendo y la cabeza fría. Entonces hice tres bocetos. Si piensas en París y sus iconos, la Torre Eiffel surge primero. Y luego el instrumento básico de todo dibujante; un lápiz. Entonces la idea cobra forma. La clave es cómo la cuentas.

– ¿Con qué materiales fue realizado?
-Tinta y carbón, nada más.

-Su dibujo es la tapa de una edición que quedará en la historia no solo de la revista, sino también de los medios mundiales cuando se recuerde este tema. ¿Qué siente ahora? La repercusión en las redes fue impresionante…
-Sinceramente, siento un gusto amargo porque no quisiera haber tenido que realizarla. De todos modos, pasar a la posteridad me tiene sin cuidado porque… no estaré allí.

-También has hecho la portada del décimo aniversario del 11S para la misma revista. ¿Qué diferencias encuentra en cuanto a la repercusión de ambas?
-La portada que hice para el 11-S tuvo una repercusión parecida a esta última pero con la diferencia de que habían pasado diez años del atentado y los sentimientos eran otros. Sentimientos profundos pero más calmados. Sin embargo, con respecto a la portada “Solidarité”, esta se gestó y publicó mientras estaban aconteciendo los desgraciados hechos por lo que hay un sentimiento desgarrador que se trasluce en todas las repercusiones sobre el tema, incluida la portada.

-A qué le atribuye que sea la autora de dos tapas para dos atentados musulmanes tan dramáticos?
-Yo no lo elegí, no es una elección personal. Creo que simplemente mis propuestas concordaban con la dirección de la revista. No puedo atribuirlo a ningún otro factor.

-¿Cuál es su opinión personal del atentado? ¿Cómo repercute en su intimidad?
-Mucha indignación, incredulidad, rabia, impotencia. La sensación de que estamos viviendo una guerra inusual donde es casi imposible ser un ganador pero donde lo único que podemos hacer es seguir adelante y no permitir que coarten nuestra vida ni los derechos adquiridos después de tantas luchas para que la sociedad avance.

-¿Cómo definirías tu propio estilo de dibujo?
-No tengo una definición. Intento la comunicación entre el autor y el lector. Después de tantos años, creo que mi estilo es, simplemente, el resultado de intentar resolver todas mis carencias como creadora.

-Cual de todas las portadas que hizo para New Yorker es la que más le gusta? ¿Por qué?
-Todas tienen un lugar en mí, pero quizás la titulada “Action” y que fue realizada en abril de 2003 al principio del “conflicto” en Irak, sea una de las que elija. Creo que fue en esa donde el mensaje que se quería transmitir tal vez haya encontrado una buena síntesis gráfica.

-¿Aún recuerdas qué solía dibujar de niña y adolescente?
Sí, claro. Me contaba historia mientras las dibujaba. Aún hoy sigo haciéndolo. Historias de amor y misterio.

Otros trabajos de la autora:

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